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Decía Jack Nicklaus (¿o era Arnold Palmer?) que cuanto más entrenaba, más suerte tenía. Y, la verdad, no puedo estar más en desacuerdo.
Probablemente el curso 2025-2026 sea en el que más bolas he dado de toda mi vida e, indiscutiblemente, en el que más veces he salido al campo. Ahí están Beatriz Navarro, Javier López o José Manuel Alonso -sólo por citar algunos- que han visto mi evolución en El Olivar de la Hinojosa durante un año de clases (por cierto, tiraditas de precio, obra y gracia del magnífico acuerdo que tiene nuestra asociación).
En esto del golf, mucho me temo, que no hay tutía, que en este caso viene al pelo. Ni ungüento milagroso, ni ná de ná. Yo diría que ni las pociones de Fernando Herranz, que con Aitor Arístegui, me hizo pasar un día maravilloso a pesar de los pesares. Porque a Las Matas se va a sufrir, a pasarlo mal, a recordar que quienes nos metimos en esto del palo y la bolita tenemos algo de masocas. O mucho, si nos referimos a este campo.
Lo confieso, a mí me gusta. Me parece un campo complicado. Un campo en el que tienes que saber dónde poner la bola en cada golpe. Y aún ni con esas pueden salirte bien. De la misma manera es un campo que te penaliza. Porque sí, porque lo vale y porque le sale de...... los greenes. No recuerdo 18 hoyos en los que haya tenido tanta mala suerte. Botes a los lados, árboles mal puestos, putts que no subían o bajaban demasiado. Un escándalo vamos.
Eso sí, amigos, no hay campo ni circunstancia que pueda con un campeón. Porque el campeón tiene un halo protector frente a los malos augurios. Algo corroborado al 100% por Pedro González, nuestro flamante ganador handicap, que no sólo se encontró una bola que creía perdida en el centro de la calle del hoyo 10 que le sirvió para sacar un birdie, sino que en el par 3 del hoyo 11 no alcanzó el green pero la enchufó desde fuera para otro birdie más.
La suerte, queridos, es para los campeones. Y aunque Pedro no lo sepa, la diosa Fortuna estuvo a punto de favorecer al bueno de Fernando Herranz, que se cascó los mismos 39 puntos y perdió por hándicap, pero bien podían haber sido 40 de no cuatripatear en el 18.
Moraleja: dejad de dar bolas y venid al bar que ahí os esperamos los desafortunados con una cerveza en la mano.
PS - Ni idea de quién ganó los pares tres, pero si os digo que Tales Azzoni y Juanjo Pinedo hicieron 21 puntos scratch cada uno. ¡Vaya par!